jueves, 27 de febrero de 2014

El Amor, la Pelota de un Niño

─ ¿Otra vez aquí solo?
─ ¿Qué quieres? ─respondió él de forma muy borde─.
─ ¿Qué es esta vez?
─ La misma mierda de siempre ─respondió enfadado─.
─ Y esa mierda es….
─ Pues esa mierda es el clásico en que se basa mi vida: chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chica no le hace ni puto caso y se enamora de otro, simple. Mismo perro, distinto collar.
─ ¿Has probado a hablar con ella?
─ No.
─ ¿No crees que ahí falla la cosa?
─ Ya lo sé qué falla, pero soy incapaz, ya sabes como soy de tímido y lo que me cuesta expresar mis sentimientos. Ojala nunca mi hubiera enamorado por primera vez.
─ ¿Por? ─preguntó sin entender muy bien su última frase─.
─ Pues porque esto es como un niño pequeño. El niño conoce que hay juguete llamado pelota y siente curiosidad por saber que es tenerla. Sino la tiene no le importa, pero en el momento que la tiene y la pierde o se la quitan necesita de ella, si no la misma, otra. El amor es igual. Una vez nos enamoramos de “alguien” somos incapaces de vivir sin ese “alguien”, lo necesitamos. 







martes, 18 de febrero de 2014

El miedo al fracaso

La decisión de no hacer algo por miedo al fracaso es lo que realmente nos hace fracasar. Aun sabiendo esto, somos incapaces de actuar ante ello. Y es que el miedo a ese no, nos impide decir a esa persona lo que realmente sentimos por ella, haciéndonos "perder" a esa persona sin previamente haberla "tenido". Hay quien dice que no es fracaso, que es aprender, adquirir experiencia y es que ya lo decía Oscar Wilde "Experiencias es el nombre quedamos a los errores", pero ya se sabe que el miedo es muy fuerte y mas cuando se tienen malas experiencias anteriores muy similares....




sábado, 25 de enero de 2014

El Cine de Antes

Hoy día cualquier persona tiene al alcance de su mano hacer una película, un pequeño corto o un clip. Algo que parece tan fácil de realizar ya que solo has de coger cualquier chisme que grabe video y grabar. Toma aquí, toma allá, cortinilla de estrellas con movie maker y… ¡Ale! ¡Ya tengo mi supervideo!

He de confesar que yo era de los que pensaba asi, y digo ERA, porque estando estudiando este año un curso de audiovisual he descubierto lo que de verdad es el cine y su magia.

Si nos remontamos tiempo atrás nos encontramos con que rodar unos simples segundos, y perdóneseme la expresión, era difícil de cojones. Problema aquí, problema allá y a pensar para poderlo solucionar. Era un trabajo bastante sufrido pero pienso que seguro que el conseguir aquellos míseros segundos con aquel material “rudimentario” y sus problemas era mucho más gratificante y satisfactorio que hoy día.

En aquellos rodajes surgían problemas como el ver la imagen que realmente grababas mientras lo rodabas. Pero eso era imposible, surgieron soluciones como un visor externo pero este les creaba un error de paralelaje con la toma que estaban realizando, no apreciaban la profundidad de campo y no veían el efecto producido por los filtros puestos en el objetivo. Hay quien pensó en ver directamente atreves de la película donde quedaría impresa la imagen desde su parte posterior pero ello implicaba tener al camarógrafo debajo de una tela negra para que se le acostumbrara el ojo a la escasez de luz. Pero no solo eso, este también tenía que ver la imagen invertida y si tocaba rodar a la solana pues... podéis imaginar el resto, ¿Alguien quiere churrasco de cabeza de camarógrafo?

En conclusión, este y muchos más eran los problemas a la hora de rodar y francamente, aunque suene raro, hoy día me encantaría poder enfrentarme a ellos en un rodaje…. la verdad es que sería algo muy gratificante.








lunes, 4 de noviembre de 2013

La Estación de la Esperanza

Allí estaba él con su larga gabardina, sus guantes de cuero, su sombrero y como no, su pitillo en la boca. Corría apresurado hacia la estación, una vieja estación de tren situada a las afueras del pueblo. Era una tarde de invierno, de esas en la que anochece pronto. El tiempo se le echaba encima, sacó su reloj de bolsillo y vio que aún le quedaban tres minutos para la llegada del tren.

Aminoró el ritmo llegando a la estación a falta de un minuto de la llegada del tren. Tranquilamente accedió al andén y se sentó en uno de sus bancos a la espera. El cielo, que lucía nublado, comenzaba a cerrarse amenazando agua. Mientras tanto la ausencia de luz dejaba de iluminar la estación, la cual solo tenía un par de tibias luces, cada una a un lado del andén.

Habían pasado quince minutos de su llegada y el tren no había aparecido. Era imposible que el tren ya hubiera partido, nunca lo hacía antes de tiempo, quizás vendría con retraso, pensaba él. Continúo esperando y para hacer tiempo comenzó a dar paseos de un extremo a otro del andén. La lluvia empezaba a caer y la estación no tenía ningún techado donde cobijarse.  

La lluvia comenzó a apretar, y ya empezaba a calarle las ropas, desesperado se sentó al borde del andén con los pies colgado del mismo. Miraba a un lado y a otro de la vía, pero en ninguno se veía ninguna luz que indicara la llegada del tren. El tiempo pasaba, la fuerte lluvia se convertía en tormenta y sus ropas ya no admitían más agua, estaba completamente empapado.


Él, sin perder la esperanza, continuó esperando aquel tren, un tren jamás llegaría…. 




domingo, 4 de agosto de 2013

Atardecer en la playa

Como cada tarde salí a darme mi paseo por la playa como hacia todos días. Me gustaba ver como el sol iba cayendo hasta que por el horizonte se ocultaba mientras sentía la fina arena en mis pies y el golpe de las olas al llegar a su fin. Aquella tarde cuando pasé por la zona rocosa me encontré allí una chica. Era morena y de ojos marrones y parecía de mi quinta. Estaba sentada en las rocas con una pierna colgando y la otra encogida, sobre la que tenía apoyados los brazos y su barbilla. Su mirada era fija a la línea que describía el sol. No le eché mayor cuenta, pero por educación saludé.

─ Hola.

─ Hola ─me respondió ella─.

Tras ello continúe mi viaje hasta mi destino.

Al día siguiente, como no, volví a dar mí paseo por la orilla de la playa y allí estaba nuevamente ella. Nuevamente ignore el hecho de que ella estaba allí, pero la volví a saludar por educación.

─ Hola, buenas tardes.

─ Hola, buenas tardes ─me respondió ella─.

Fue pasando el tiempo y día tras día me la encontraba allí sentada observando la puesta de sol. Aunque no se notase, día tras día íbamos alcanzando confianza así que una de las tardes que me la crucé me paré.

─ Buenas tardes.

─ Hola.

─ ¿Eres nueva por la zona?

─ Si, me mudé hace poco. ¿Y tú?

─ No, yo llevo ya bastantes años por aquí. Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?

─ Dime.

─ ¿Cómo es que estas todas las tardes en las rocas observando la caída del sol?

─ Es una historia muy larga…. ─dijo ella mientras agachaba la cabeza─ pero se resume en que, donde vivía antes, solía ir con mi novio a una zona donde todas las tardes veíamos la puesta de sol y hace poco me dejó y  se fue a otra ciudad. Digamos que esto me recuerda a él…

─ Joo…

─ Ahora yo, ¿puedo hacerte una pregunta?

─ Por supuesto.

─ ¿Cuál es tu historia?

─ Pues es una historia muy similar. Todas las tardes solía pasear por esta playa con mi novia, pero hace  tiempo que me dejo por una razón que desconozco, y que sospecho que ella también, así que, al igual que tú, esto me recuerda a ella…

─ Menudas vidas las nuestras….

En aquel momento se hizo el silencio. 



lunes, 22 de julio de 2013

La Sombra Blanca

─ Abu, ¿Por qué tu sombra es blanca? ─le preguntó ella─.

─ Veras pequeña, cuenta la leyenda que hace muchos años todos los humanos tenían una sombra negra, hasta que nació uno de ellos que tenía una forma completamente diferente de pensar. Era diferente mentalmente y también lo quiso ser físicamente, por ello mandó investigar y hacer que convertirán su sombra negra en blanca para diferenciarse del resto. Dicho de otra forma, aquellas personas cuyas sombras son negras son aquellas que siguen el ideal de la sociedad mientras que las de sombra blanca ven el mundo de forma distinta.

─ ¿Y yo podría cambiar la mía?

─ Por supuesto que sí, todo depende de tu mente ─le dijo el anciano mientras le tocaba la frente con el dedo índice─. Pero aún es pronto, ahora disfruta de la vida, pequeña.


En ese momento la cría hecho a correr a jugar como lo estaba haciendo antes. Mientras tanto el viejo continuó la frase en su cabeza: “Disfruta ahora que sin conocer la palabra felicidad y su significado eres feliz, pues con el paso de los años iras conociendo ambos pero por el contrario la iras perdiendo….”



jueves, 4 de julio de 2013

"El Manicomio" #Cap. 06 (Final)

#Capítulo 6. La Búsqueda Final

Viendo que la  puerta de la cámara no se podría abrir debido a la deformación que tenía, Aren se fue en busca de una barra o algo similar para poder hacer palanca y abrirla. Teniendo en mente que el loco aun andaba suelto y no sabía dónde está, abrió sigilosamente la puerta y asomo tímidamente la cabeza para ver si el pasillo estaba libre.

Una vez inspección el pasillo desde la puerta y no vio rastro de nadie salió muy despacio para evitar no hacer ruido.  Fue caminando muy despacio para no hacer ruido y finalmente logro llegar al otro extremo del pasillo donde estaba la sala de archivos y donde recordaba que había una barra con la que podría hacer palanca. Una vez entro dentro se puso a buscar por todos los rincones de la habitación. Miro por todas las esquinas, entre todas las estanterías que había apiladas en el centro de la sala y no lograba encontrar la barra que buscaba.

─ ¡Joder! ¡Donde estará la dichosa barra!

De repente un fuerte portazo sonó a sus espaldas, pero él lo ignoró pensando que la puerta se había cerrado debido a la corriente del aire. Aren continuo a lo suyo buscando la barra por toda la sala. De repente escucho como alguien carraspeaba a su espalda y tras  girarse su sorpresa fue encontrase la persona que antes había intentado matarles. Este ya no portaba el bate, ahora llevaba una barra de hierro la cual hacia girar con su mano.  

─ ¿Buscabas esto pequeño?

El asombro de Aren fue tan grande que quedó completamente paralizado. Era incapaz de moverse, de gesticular una sola palabra.

─ ¿No vas a decir nada? Venga, estamos en confianza.

Aren era incapaz de mover ni un solo músculo.

─ Bueno, pues si insistes en no huir muchas gracias por facilitarme las cosas ─le digo mientras le guillaba un ojo y comenzaba a correr hacia él soltando un fuerte grito─.

Según se iba acercando a este, puso la barra en posición horizontal apuntando hacia Aren. Este incapaz de moverse, solo podía ver como estos se acercaban cada vez mas y mas.....

Al día siguiente la ciudad de Hamar se levantaba con la siguiente noticia en sus periódicos: